
Tal como ocurre todos los años en estas últimas semanas la discusión política se ha centrado en el reajuste del salario mínimo de los trabajadores chilenos. Al inicio de la era democrática chilena – debido al legado de la dictadura – el sueldo mínimo era de $18.000 – USD$60 en la fecha - , 20 años después el salario mínimo en Chile corresponde a $165.000 por trabajador hasta 65 años de edad. (USD$303,8). Si bien ha sido un aumento importante, está muy lejos de representar un monto que otorgue reales condiciones materiales para el desarrollo de los trabajadores chilenos.
Hace un par de años atrás, en 2007 y cuando el salario mínimo correspondía a $144.0003, Monseñor Goic expandió la dimensión del asunto, planteando la necesidad de instaurar un “sueldo ético”, de $250.000, como imperativo de la justicia y la paz social, para la obtención de una mayor justicia y equidad social – ideas y principios fundamentales que por todo aquél que se reconozca demócrata, son defendidas y protegidas - . Así es como estas ideas tuvieron algunas duras respuestas, sobre todo por parte de la Senadora UDI Evelyn Matthei, quien lo tildó de ignorante e incapaz, al expresar : "Creo que (Goic ---) no tiene idea de economía y se está metiendo en cosas muy difíciles”. Palabras inaceptables para los tiempos democráticos donde debe reinar una estrecha relación entre ética y economía.
Buscando una salida conciliadora, el Presidente Piñera planteó en su discurso del 21 de mayo, el proyecto de “Ingreso ético familiar”, con un monto de $250.000 por familia .
A diferencia del “sueldo ético”, este monto no se asegura por trabajador, sino por núcleo familiar. Pero fiel a su estilo, y en consecuencia con las fuerzas políticas que lo apoyan, el gobierno propuso para la discusión del reajuste del sueldo mínimo, sólo un 3% a este tipo de salario . Frente al disgusto de las fuerzas sociales y políticas de oposición – e incluso, algunos parlamentarios “díscolos” de su coalición- , finalmente hoy 1 de julio, el Senado aprobó la propuesta del Gobierno – con voto mayoritario de la derecha- de reajustar el salario mínimo en 4,2%, para contar con un salario correspondiente a $172.000 (USD$316,7).
En resumidas cuentas, de la promesa del sueldo ético propuesta por nuestro Presidente, por el momento, lo único concreto es un exiguo reajuste -que de ético tiene bastante poco- de $233,3 (USD$0,430) diarios, en los salarios de los trabajadores.
En definitiva, este ha sido un año en que la discusión sobre esta materia no ha variado en lo más mínimo. La derecha mantiene el discurso sobre cómo un reajuste mayor al ingreso mínimo destruirá la economía nacional para asegurar sus intereses. El Presidente – por su parte – manifiesta que lo éticamente correcto es que un trabajador reciba $172.000, y que la familia genere como ingreso $250.000. Y ni un peso más.
Este es un problema serio que corroe lo más profundo de la democracia chilena. Sólo en la medida en que lo hagamos propio – como un problema de toda la sociedad - , y con nuestro trabajo busquemos y otorguemos solución, evitaremos otro año con las mismas discusiones, mientras miles de familias de trabajadores mueren de frío, hambre y desesperanzas.

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